| Imagen para conmemorar los viejos tiempos de ejemplificacion similar. |
Estoy técnicamente fuera del rango por unas horas, pero para cuando estoy publicando esto, ya pasó un año desde que emprendí el gran plan de buscar mejores oportunidades por no tenerlas en mi tierra. La decisión no fue fácil, pero no fue con falta de esperanza, y los pronósticos (al menos a primera vista) daban una buena impresión. Al menos, eso en términos relativos.
Sin embargo, después de todo este
tiempo, he de ser brutalmente honesto: no que hubiese habido un plan rígidamente
estructurado o que creyera fervientemente en falsas esperanzas, pero el año ha
sido un fracaso. Mis esfuerzos han dado nulos frutos y no parece que avance
como debería.
Se puede decir que recibí una
visita del departamento de cobranza, gente que representa a esa fuerza
espectral omnipresente que siempre me está vigilando porque, como lo tengo bien
presente, todo lo que tengo ahora se me ha dado en préstamo. Un día he de
responder por ello, y ya se me ha dado el recordatorio.
Supongo que la preocupación emana
de mi aparente estado anímico: a los ojos externos seguro puede parecer que
solo estoy navegando el flujo, esperando a que las cosas pasen como deban
mientras me quedo mirando sin mucho actuar. No tengo un rostro consternado, no
hago muecas ni reflejo cosas en mi tono de voz, seguramente debe ser porque
estoy despreocupado de las cosas.
| Brincos diera yo porque ese fuera el caso. |
Si decido no externarlo es porque
lo aprendí de casa. En mi tierra creen que lo adecuado es librar presión peleándose
con todo y con todos, agresivamente y con énfasis en desquitarse, hacer
catarsis a expensas de otros. Se me dijo muchas veces que debo “ser comprensivo”
y tragarme la indignación, pero preferí ignorar eso por completo en favor de no
castigar a los ajenos por lo que me presiona a mí. Me preocupo, pero eso es por
mis cosas, no hace falta pelearme para demostrar que tengo planes en mente.
Preferiría no tener la lupa de la
sospecha, que no quedara en la implicación de que me la estoy vacacionando aquí
nada más por capricho, pero no encuentro el modo de hacer eso evidente sin
tener que romper la regla del párrafo anterior. Tendrá que ser actuando, pero
creo que me puedo permitir ciertas libertades al respecto.
Cada vez es más segura la
posibilidad de tener que volver a la maldita búsqueda del empleo, de regreso al
sistema viciado por las estupideces de la actual dictadura de RH y sus paupérrimas
condiciones de reclutamiento. Pero si he de hacerlo, entonces seré más
caprichoso sobre mi elección, porque si bien es cierto que las cosas no han
salido acorde a lo deseado, no quiere decir que no he aprendido algunas cosas
del estrago.
| Propuesta de ley para ilegalizar rotundamente el concepto de RH por favor. |
Tengo algunas notas en mente para
poder elegir un mejor ángulo y escoger con más cautela a donde y donde pudiera
yo irme. Tuve la oportunidad de leer un pequeño parte aguas al respecto y creo
que puedo sacarle provecho, o al menos intentarlo, porque ese es el énfasis clave,
el intentarlo.
No puedo evitar sentir el
pinchazo de la derrota, que a pesar de mis intenciones y la intensidad con la
que creo en ellas a través de lo que hago, no pude evitar terminar con las
manos vacías. No quiero mi autonomía nada más por capricho o porque me da la
gana mandarme yo solo, lo hago porque quiero compartir mi tiempo, lo que nadie
me puede devolver, con quienes más amo. Suena estúpido y evidente, porque eso
es algo que la gente quiere y dice todo el tiempo, pero me veo obligado a
suplementar la explicación con algo más.
Verán, yo soy partidario de hacer
las cosas no por calmar el ocio o simplemente buscar la felicidad material
ciegamente, yo creo que las cosas que uno hace, lo que uno determina como su
proyecto de vida, debe tener sentido y propósito, debe impactar positivamente,
debe tener una razón de fondo. Cuando digo que quiero trabajar junto a mi
esposa y estar con ella, no es como un mero alarde moral soso típico del montón,
es porque hacerlo me enriquece, me satisface, me llena de un modo tal que ni
una sola riqueza material de este mundo puede igualar.
Espero no se me malentienda, no
estoy diciendo que repentinamente me entrego al ascetismo de los lejanos monjes
zen o que soy una especie de rojillo del montón que repentinamente odia el
capital arbitrariamente, claro que es válido poder celebrar la prosperidad que
derivan de los esfuerzos a través de los bienes materiales, pero yo no
creo que la felicidad emana de esos materiales por si solos y nada más por tenerlos.
Hay una diferencia fundamental ahí, y creo que es importante recalcarla.
| Es lo mas próximo que encontré para ejemplificar el concepto, porque luego uno se queda con el signo de interrogacion en la cara. |
Admito que hay un lado más “oscuro”
detrás de esto, cosas que emanan desde la sombra, porque después de poner
tantos esfuerzos y creer tanto en tan enfáticas demandas ajenas solo para
terminar metido en un pozo, pues realmente no tengo mucha confianza en la demás
gente. No lo digo por ponerme intenso, lo digo porque ¿Quién me garantiza que
las cosas será diferentes? ¿Que no estoy nada más entrando al circo para volver
a perder el tiempo?
Hay muchas cosas al respecto que
me causan repelús y siento una profunda reacción desde el interior, como un
instinto que me quiere alejar de toda esa basura, casi como un animal, por feo
que suene la expresión. Admito que viene desde la sombra y que me gusta hacerle
caso, pero las condiciones materiales ultimadamente se hacen presentes, y
tendré que contender con ello.
El único “consuelo” es que, a
pesar del aparente fracaso, ello no vino por falta de intentarlo, y la verdad
es que el destino nos sirvió un tremendo hincapié a inicios del año. No fue un
curso de acción optimo, y la mayor fortuna es que se pudo evitar una tragedia
superlativa; en cierta medida me da algo de aliento saber que no todo estaba en
mis manos. Al mismo tiempo, es frustrante saber que no todo está en mis manos.
| Si bien actuar aumenta la posibilidad de que ocurran las cosas, lo que falta es que ocurran. |
Aunque me duele el pinchazo de
seguir con las manos vacías, lo que me alegra saber es que realmente lo
intento, que no son habladas y que nadie me lo va a contar. Nada de esto fue
por falta de intentarlo y, pues, ya quedó fuera de mi alcance. Quienes me
pregunten o decidan comentarme ahora sabrán que no tienen como ponerlo en mí,
yo hice lo que pude, lo hice bien, y eso es algo que NADIE puede quitarme, por
mucho que quieran demostrar lo contrario.
Bueno, no tengo más que añadir al
reporte, ha sido un año de flaquezas, pero no necesariamente un total despropósito,
la verdad es que si he aprendido un montón y no queda más que aprovechar las
lecciones para seguir adelante con lo que viene. Dicen que no hay tormenta que
dure para siempre, y aunque una parte de mi quiere responder “¿y cuantos pueden
llegar hasta el final?”, el hambre y el frio son más cabrones, así que debo
seguir navegando estas condiciones materiales raras y hostiles.
Espero haber comenzado bien con
la tendencia de hacer énfasis en cosas más provechosas en lugar de solo estarme
cayendo a debates y quejas arbitrarias, porque de verdad me preocupa por lo
menos dejar algo productivo en estos textos y quiero hacer algo al respecto,
pero esto me lo harán saber, los que quieran, ahí en los comentarios. Mientras
tanto yo me despido de ustedes, esperando que la estén pasando mucho mejor que
yo.
Ardua labor para la siguiente
era.

No hay comentarios:
Publicar un comentario