Ya tiene un rato que no pasaba por aquí, no por falta de ocupación, sino simplemente como resultado de todo el mar de vaivenes que ya he descrito hasta el cansancio por estos lares, y como bien sienta el tono esta frase entonces ya sabemos que será otra entrada de “más de lo mismo”, solo que no exactamente.
viernes, 27 de septiembre de 2024
sábado, 27 de abril de 2024
Un adios a lo mezquino
EDIT IMPORTANTE: El resumen de esta entrada es que tengo otro blog donde quiero hablar de todos los temas que he dejado pendientes aqui, mas que nada respecto a los videojuegos, si con esa explicacion estás satisfecho y quieres visitarlo, puedes dar click aqui para ir de una vez. El resto de este texto es una explicacion del por qué tal decisión.
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| pensar y pensar y pensar |
Quiero empezar esta entrada diciendo que debo confesar algo: a veces me equivoco. Sé que lo he dicho antes y que mi evidente admisión de humildad debe parecer algo sorprendente, pero es bien sabido y aquí repito que para enfrentar un problema se debe empezar por el paso más difícil que es el de reconocerlo.
lunes, 1 de abril de 2024
¿Por quien doblan las campanas?
| Fue falso de toda falsedad. |
Originalmente estaba por empezar la entrada con algo alejado de lo personal, de hecho ya tengo en mente toda una saga de autismo planeada para este espacio de expresión al que tanta falta le hace hablar de algo que no sea mi mar de pensamientos existenciales de la más marginal relevancia pero supongo que me tocaba despedir esta temporada de puro ponderar con una última tanda de pensamientos.
lunes, 19 de febrero de 2024
En las aguas del Estigia.
| ORELE QUE YA LE TOCA |
Según la mitología de la antigua Grecia, Estigia era al mismo tiempo una diosa y un rio que delimitaba la entrada al inframundo de Hades. En esas aguas también era donde se hacían pactos ante los dioses, mismos que se describían como los más severos y temidos que uno podía convenir con ellos por la rigidez moral que sus aguas simbolizaban.
martes, 6 de febrero de 2024
A las orillas del Rubicón.
Según el registro histórico, la noche del 10 de enero del año 49 AC el mismísimo Cayo Julio Cesar se quedó por un momento en la orilla del río Rubicón, ponderando lo que estaba por hacer. En las leyes de la antigua república romana estaba terminantemente prohibido que los gobernantes tuviesen un ejército activo sin necesidad de ello, y cruzar la frontera de una provincia liderando uno sin motivo era considerado insurrección, traición y una declaración de guerra contra el senado, penado inmediatamente con la muerte.
| patrocinado por SPQR gang |
Las circunstancias que llevaron al general a ese río son algo complicadas y para mejor resumir la cuestión, Cesar se sintió sin mayor opción y esa misma noche, después de ponderarlo, habló con sus generales y dio la orden de marchar. Cruzó el Rubicón, dando inicio a la guerra civil, una acción tan impactante para su época que hasta la fecha se usa la expresión “cruzar el rubicón” como coloquialismo del punto sin retorno.
viernes, 29 de diciembre de 2023
Meditaciones desde la expedición.
| para allá y de regreso |
Estamos a solamente unos días del fin de esta vuelta al sol y como es de costumbre a lo largo de toda la especie solo queda pensar y reflexionar lo que fue de este año; de entrada espero yo de todo corazón que les haya ido bien o por lo menos que no les haya tocado aguantar mucho madrazo, de ser el caso espero hayan encontrado la fuerza para seguir adelante y si de pura casualidad están en un agujero, espero también tengan la resistencia para encontrar el sentido que necesiten.
De mi parte en particular este año fue un tropiezo en su inmensa mayoría en esta tragicomedia de la trinchera interminable: estaba tan seguro de cuál era el plan para continuar las mejorías y lo único que me sirvieron desde orbitas superiores fueron patadas en los huevos con descansos intermitentes antes de más patadas en los huevos, todo el flujo y sentido del plan se fueron por el tubo y solo tenía la pala para andar cavando todavía mas a ver si le encontraba salida al desmadre.
| L comun de su servilleta |
A pesar de todos los estragos y a pesar de sentir el rigor del cansancio, puedo decir que estoy en condiciones para seguir este tango, sé que no son las condiciones óptimas pero este año también me sirvió para caer en la cuenta de que las condiciones para cualquier cosa casi nunca son óptimas y es muy pero muy estúpido estar esperando que así sea. Traduciendo la célebre frase: no esperemos a que el hierro esté caliente para golpear, hay que calentarlo a golpes.
Un hecho desconcertante de estos tiempos es ver a tanta gente entregada al veneno del nihilismo al más mínimo roce con cualquier adversidad y mucho se argumenta que si ya son otros tiempos, que las cosas deberían estar mejor y un montón de justificantes más; reitero que no está mal apuntar y notar los problemas pero lo que hay que evitar es caer en el agujero de solo ver los problemas en lugar de apuntar a posibles soluciones o siquiera hacer lo que se pueda al respecto.
Sentir el rigor del cansancio o el peso que cargamos no tiene nada de malo, solo es cosa de no permitir que nos arrastre a un abismo de inacción o desánimo y tampoco digo eso porque yo sea una especie de gurú estoico que nada le afecta y todo se lo sabe, el año para mí fue de altibajos y no ha sido precisamente fácil salir de la casilla, pero no pretendo dejar que el tiempo pase en vano así nada más. Lo que quiero transmitirles es que se vale darse un respiro, pero el sentido y el significado están en este estrago continuo que todos llevamos a cabo todos los días.
| algun dia dejaran de malinterpretarte, federico... |
Tengo un montón de ambiciones en la cabeza y hago lo posible por moldear la capacidad de estas manos para llevarlo a cabo, pero a su vez traigo unas trabas que no sé decir si son cosas que traigo arraigadas desde la maldita primer era o si son fallas de fondo que tengo que navegar, en el fondo se siente esa impresión de no poder dar el ancho y correr con el tiempo prestado como lo he comentado antes, pero aun con ello prefiero seguir indagando para encontrar respuestas y continuar pegándole a ver si puedo materializar lo que tengo en mente.
Ese ha sido el tema con las expediciones este año, el de las interrogantes, esas cosas que encuentro en lo profundo de la sombra y me cuestiono si son problemas de afuera o si son míos, nacidos desde el interior y no me ayuda nada ese encontrón con el legado de la primer era en estos últimos meses, sigo navegando en esa empatía a medias solo para observar lo que pasa mientras tengo el hacha firmemente sujeta en mis manos con las extrañas ansias de saber cuál será el desenlace y si va a depender ultimadamente de mi pegarle el golpe definitivo a la primer era.
No voy a negar en lo más mínimo que el año fue una autentica marejada de frustración y objetivos dejados a medias por culpa de eventos fortuitos, pero incluso con toda esa frustración de por medio no voy a decir que fue un año desperdiciado, de menos estar soportando toda esa tontería bajo la sombra de ese pasado que quiero enterrar me permitió aprender del error critico de haber dado ciertas cosas por sentado. Tal vez no pude con un 80% de lo que tenía pensado en este periodo, pero las notas que he tomado sin lugar a dudas me van a servir de referencia y ya me doy una idea de cómo proceder, no voy a caer en ese error otra vez, al menos no completamente desprevenido.
| tiro en el pie banda, de vuelta al pizarron |
Otra vez lo digo porque sé perfectamente que hasta ahora he sido de lo más vago y ambiguo con todo este desmadre: me gustaría ser más directo, honesto y sincero respecto a todo lo que digo en este lugar como en aquel antaño de boquiflojo especialista en afilar katanas de la segunda era, pero no puedo serlo, no cuando aún las cosas son relativamente frágiles e inciertas, pero les juro que el día en que todo se cristalice, sea en esa victoria o en esa derrota que he mencionado tantas veces antes, me sentiré en una mayor libertad para hablar de esta realidad que describo de forma tan abstracta, así que solo es cuestión de tenerme paciencia. O no, y abandonar este espacio como siempre se puede, siempre digo y seguiré diciendo que pueden rayarle lo que quieran a la caja de comentarios en este y cualquiera de los espacios en los que me encuentren, no le hago el feo a la opinión sea de donde sea que venga.
Bueno, solo quería sacarme estas notas en lo que continuo en esta atrición entre navegar la trinchera y pasar largos ratos de introspección en estas expediciones al fondo de la sombra, seria de lo más genial poder ser paciente de Carl Jung y mostrarle todas estas notas y descripciones que tengo para saber qué opinión profesional tendría el, pero bueno, me tocaron otros tiempos, pasa cuando sucede.
En lo que respecta a todos ustedes, repito, espero la hayan pasado mucho mejor o por lo menos lo puedan sobrellevar contra viento y marea, no caigan en el nihilismo y como dice el caballero calaca: luchen, reten y álcense para luchar otra vez, mucha fuerza y mucho sentido para todos allá afuera. Los estaré viendo a lo largo del siguiente año como siempre, entre mis quejas, mis autismos y demás popurrí de temas que se me ocurran sobre la marcha así sea una L o una W la que venga.
Cuídense mucho mis dos lectores y medio, los veo en la siguiente y les deseo un feliz año nuevo.
Muerte
eterna a la primer era.
Que
en paz descanse la vieja era.
Larga
vida a la nueva era.
jueves, 16 de noviembre de 2023
Sabor a ceniza
Si hay un pesar que resiento profundamente, más que cualquier otro, es saber que hay ciertas cosas que di por sentado y que hice por última vez sin tener el aviso de ello y más que el enojo de no tener aviso es el no haber asimilado a tiempo que esas cosas llegarían a su fin. Ojala pudiera decir que eran simples pequeñeces de crecer y madurar, pero varias de ellas me dieron un respiro tan profundo y necesario durante la mierda que fue la primer era, me molesta en igual medida haberlas dado por sentado y haberlas perdido por completo.
Una de ellas era el faro, lo tenía como refugio, un lugar seguro en el cual confiar y convivir (al menos cuando su luz estaba bien puesta), pero la diferencia con el faro que también la hace de capa de enojo es que esas propiedades se las atribuí enteramente en mi más absoluta e ingenua ignorancia. Hasta recientemente caí en razón de la realidad: que no solo no era nada de eso, sino que ya estaba en ruinas desde hace mucho tiempo. Cualquier semblanza de bondad y buena voluntad ahi mostrada son, a lo mucho, mentiras bonitas, y no tengo ningún motivo para creer que no era un vil teatro montado desde el principio.
Reconociendo ya muy tarde esa realidad, con todo ese embrollo personal que representa, no tuve más que resignarme a reconocer que el faro era una distante alucinación estúpida que elucubre desde la ignorancia y sus ruinas no son más que el recordatorio, poco a poco he hecho lo mío para dejarlo así y continuar aguantando en la trinchera como ha sido costumbre últimamente.
Por desgracia, como he dicho ya en más de una ocasión, cada vez que le doy pelea, la primer era me quiere arrastrar al agujero con el más extremo prejuicio, se rehúsa a morir tanto como me rehusó a cederle un solo milímetro mas y desde la penumbra vienen a decirme que si hay un faro y que es mi deber reconstruirlo.
En lo profundo de los recuerdos que tengo del faro está el alivio y la buena vibra de esa luz que me daba refugio y apoyo, me lo recuerdan y vuelve a mi como uno de esos pilares que me ayudaron tanto en lo más negro de la primer era. Aunque quisiera con todas mis ganas, no puedo negar esa sensación de bienestar, o al menos de poder respirar más tranquilo cuando hacía falta. El apego y el aprecio me orillan a actuar, por lo menos invocando aquellos selectos momentos del antaño.
Cuando vuelven a mi esos recuerdos me pongo a pensar en esa fortuna errática que tengo, en las veces que el faro y ese círculo me cedieron tiempo que no les puedo devolver para nada más que mis tontos caprichos absurdos, en esas ocasiones que una benevolencia colectiva me dio cierto apoyo en tiempos complicados y no puedo evitar que la empatía se aparezca como tantas veces en el ciclo recursivo de problemas que fue la primer era.
Pero no soy ese chamaco estúpido cobarde dejado con el que estoy tan extremadamente molesto, en los años que llevo en la trinchera endureciendo mi determinación algo más acompaña a esa empatía, algo que arrastra desde la negrura. Me siento agradecido de haber recibido lo que me fue otorgado en tercos caprichos y sin embargo siento que debí ser mil veces peor, si hubiera sabido antes como acabarían las cosas debí dejarles ir lo peor de la id encima; la empatía pondría al menos un orden marginal, pero también creo firmemente que no merecen un atisbo de paz, no merecen menos que las llagas que pueda causarles y las cicatrices que eternamente se los recuerde.
Así como sentí esa empatía vinieron de nuevo los recuerdos, arrastrado de vuelta a esas ruinas vuelve a mí lo peor de la primer era, de nuevo siento el cansancio y la fatiga, el rigor del tiempo desperdiciado en un circo de lamentos que nada resuelven, pero con mi terca determinación y mi profunda indignación siento que otra cosa despierta, algo que creí haber puesto a dormir tras el fin de la segunda era.
Cuando estaba bien metido en mi cruzada de estupidez personal me quedé completamente absorto afilando un hacha con una viruta en mi hombro, bien lo describí que en ese tiempo me volví absolutamente insoportable en todo circulo con una muy selecta excepción, no empujaba a quien me rodeaba nada más por afición, estaba afilándome, nutriendo la saña y el desdén con el que iba a dar el corte definitivo, curtiendo la capacidad para saber dónde y de qué manera dejar las marcas más profundas. No pasaba instante que no fuera conspirando, afilando esa hacha, pegando esa viruta en el hombro, pacientemente esperando y al mismo tiempo ansioso en el ímpetu por dejar bien dado el corte perfecto, el más profundo, el más duradero.
En
cuanto escuché la súplica del favor, por un instante tan corto como
contundente, volvió ese odio, ese repudio, esa rabia animal como nunca antes,
ni en lo más oscuro y profundo de la segunda era había sentido la urgencia casi
instintiva de tomar el hacha y ver que tanto la había afilado, de cortar el
nexo de una buena vez y para siempre, de trazar la línea y salar la tierra en
los términos más absolutos, de hacer pagar a los perpetradores de la primer
era, de llevarles el pleito a ellos como bien lo tienen merecido, de hacerles
sufrir una atrición de la que no tengo la más remota duda que puedo soportar
mucho más que ellos.
Ultimadamente le hice caso más a esa marginal empatía que me queda, pero si soy brutalmente honesto, no estoy haciéndolo con un buen afán, no lo hago con sinceridad, no le estoy mostrando legítima voluntad, no participo en esa labor de buena fe y aunque no me siento bien al respecto, tampoco lo hago con arrepentimiento.
No hago esto esperando algo bueno, no tengo una sola pizca de confianza que poner en el agujero para repetir ese círculo vicioso otra vez, no, esta vez lo hago para justificar una causa, para tener una razón irrefutable e indiscutible con la cual dar el hachazo de una buena vez. Se lo mal que me hace ver eso, no solo por lo que hago sino porque es algo que he denunciado antes, pero al mismo tiempo estoy tan harto, tan cansado, tan molesto, no voy a tolerar el insulto otra vez porque bien lo dije, si me quieren arrastrar de nuevo, esta vez les costara lo que yo quiera, no lo que ellos digan.
Estoy tan harto de ver esos augurios manifestándose por todas partes y todo porque este nexo aún está ahí, arrimando su porquería cada que puede, no me faltan las ganas, siento las ansias en las manos, las ansias de pegarle el hachazo y terminar con esto, de enterrarlo por la fuerza para que ya me deje en paz y aunque sepa bien que lo hago por continuar, por sobrellevarlo, por poder al fin respirar tranquilo, lo peor es que en lo más profundo sé que lo haría con muchísimo gusto, el gusto de saber que les puedo hacer tanto daño, por saber que no estarán tranquilos, por quitarles permanentemente la paz que no merecen. No me faltan las ganas y siento la comezón en los dedos.
No quisiera que esto se descarrilara y al mismo tiempo espero con ansias que eso ocurra, quisiera pensar que el faro realmente existió y al mismo tiempo quiero vengar su falsedad, quiero dejar en paz el asunto de esta trinchera interminable y al mismo tiempo quiero matar a la primer era con el más absoluto, profundo y recalcitrante prejuicio.
La tormenta de verdad se cierne ahora y odio tanto que interrumpa el flujo de las cosas, pero no he dejado pasar mi tiempo aquí en vano, si las cosas se desenvuelven bien, si un faro aparece al final de todo esto, lo daré por terminado y seguiré con lo mío, con el afán más distante que adopte, pero si ocurre tal y como lo tengo previsto al menos sabré con certeza cuanto filo tiene el hacha.
Larga
vida a la nueva era.
Muerte eterna a la primer era.

